crónicas del yo
siendo del camino aún me pierdo
espero tras los arbustos como sombra
vigilo los días desde el verde de las hojas
insisto en cantar con el ruido de mi reloj
pude haber elegido ser aurora
pero el llanto se acumula a esa hora
no pretendo acariciar cada sueño
ni perderme de la noche su silencio
advertí que solo intento redimirme
tras el cambio de estación de mi presente
estos días son el hueso de aquel perro
que mordió mis ilusiones sin complejos
y es que duele no torcer la ‘demasía’
-así le llaman los ausentes de la lluvia-
aquella que secunda el cansancio
de encontrar la misma historia con sus trapos
pero siempre soy del aire y su tortura
de su benevolencia y su falta de cordura
soy de mí un gran pendiente por ganar
soy del día que hoy no se quiere ni nombrar


Manejas muy bien tus ‘internos’, hay coherencia en cómo los expones, me llegan.
Y tan cierto el mensaje, el camino es para hacerlo sabiéndonos -quizá no- y encontrarnos. Es la búsqueda que rota , inevitable, buscando la luz del centro.
Saludos. Gracias por tu visita
23/10/2010 a las 5:02 PM
Del aire y su tortura, de la brisa que no es cuando nos tiembla el alma.
Nos duele cada lluvia que pretende
inundarnos la piel con su voz agua.
Somos pendiente transitada,
hoja hueca de un sobrio calendario
donde las lunas son albas que no fueron,
las mañanas, un nombre y un recuerdo.
Tienes un blogg MARAVILLOSO, una punzada que roza el interior de quien lo lee.
Enhorabuena (por egoísmo sano…te llevo a mi blogg y te enlazo)
25/10/2010 a las 7:50 AM