éxodo

Las golondrinas migraron de sueños,

el rocío se volvió corriente,

la luz ayunó su brillo

y el deseo prostituyó su suerte.

Los besos se enviciaron de placer,

los ojos se engañaron de colores,

las manos desprenden su coartada

y los dedos lloran sus deberes.

El paseo perdió de pronto su gracia

la malicia purgó la vanidad,

los huesos se rompieron de tanta nada

lo supe, no servirá de nada tanto dolor.

No llevará nombres ni dirección

serán solo cuentos de hadas sin alas,

será humo, será polvo, será aire.

Pero el cielo que parió esa lluvia

ha vuelto a vomitarme sus rayos de sol.

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