Adiós

 

Una silla,

una mesa,

una taza

con café.

Un cigarro

encendido

humeando.

Cenicero.

 

Silencio.

 

Solamente

el tic tac

de un reloj.

Una carta,

una vela.

Más silencio.

Una espalda

desnuda,

jorobada

de esperar.

Brisa

entrando

por la ventana,

aire

sin oxigeno.

 

Soledad.

 

Una pistola,

en su mano

y en la otra

firmando,

la carta

que le despide.

Quiere irse,

descanzar

de tanta pena

de tanto mal

Se sonríe.

Y la llama

de la vela

baila sin parar.

 

No lo piensa,

lo necesita,

no pide disculpas,

llora

de felicidad.

 

Muerte.

 

En pleno trayecto

Una oda involuntaria se desliza entre mis dedos

es la amnesia temporal de compromisos que adquirí

son los cuentos que rezago en el fondo de mi tiempo

es la lluvia y sus olores recién pintados de alhelí

 

Busco ideas que estremezcan nuevas composiciones

unos cuantos argumentos que contraigan la razón

un par de ideas que comulguen las pasadas situaciones

los destellos de lo incierto contagiando el corazón

 

Pero busco hasta borrar las huellas de mis dedos

y supongo que me acerco pero aún me siento lejos

debería entregarme a la sentencia de mis huesos

o jugarme la pasión renunciando a estos versos

 

No convengo el demorarme más de lo pactado

estirar más este intento me trastorna la paciencia

ya no puedo simplemente vivir presa del legado

que me adorna la cabeza de su torpe inexperiencia

 

Y una luz cristalizada se me encoge tras las sombras

y se filtra por el beso que perdí por despistado

solo tengo algunas deudas que el deseo no se cobra

y una lista de pendientes que arrastro obligado

 

íntimo

En la fría y abundante lluvia

levité sobre la espuma de su mar

anclado en lo ancho de su cabello

vaciando el calor de mis mañanas

arañando con mis ojos su color

demorandome la vida con su voz

 

tuve entre mis manos mil sonidos

mil sabores que fundían el delirio

entre puertos y estaciones sin descanso

emigré de los sueños al camino

como cuando de niño despertaba

de las noches que volaba sin permiso

 

y el sol de de mis pupilas se estremece

condenado tras el velo de un tormento

ordenando los cajones con esmero

de los viejos y maltrechos pasatiempos

 

y el placebo hecho escarcha se derrite

eludiendo los montones de complejos

en su mundo de colores,

en su espalda mi universo

van saltando las palabras

impregnadas en mis dedos

 

hoy navego por sus ganas y deseos

me entrego a su sudor en movimiento

y su fina piel no da descanso

a su olor que se confunde con mi aliento

 

y me curas de los días de misterio

con tu sabia que sonríe aquí en mi pecho

tú me guías a lo eterno sin saberlo

y te entregas en honor a nuestro tiempo

Tarde

no se tibia la noche

atada a sus párpados

violenta madrugada

pariendo las horas

 

se tiñe de sueños

paciente silencio

augura una nota

y entona la aurora

 

flácidas fuerzas

abrazan despacio

sus sordas tristezas

nunca perdonan

 

nunca se olvidan

y en su sonrísa

se queda tatuado

el don de la vida

 

despierta la luna

colgada de un beso

será una promesa

que no tiene dueño

 

se abrió la ventana

murió su tormento

se dice que guarda

un horrible secreto

parpadeo

Vi niños, trazando delgadas miradas de sueños

vi verdes, vi gotas salpicando las hojas

vi amores caminando de la mano en la acera

llantos atroces corriendo sin dirección

pavimento gritando a los pasos agitados

vi risas, vi ojos profundos buscando descanso

cielos razos, árboles secos, ventanas abiertas

vi corrientes de aires dibujadas en polvo

pedazos de esquinas mudando dirección

vi el cielo más azul que jamás imaginé

nunca los días fueron tan eternos, tan bellos

junté noches fugaces que no terminaban de pasar

alcé mis brazos cuantas veces pude y sonreí

nunca el agua fué tan fresca sobre mi cabeza

…pero volví a parpadear

y el silencio ocupó todo el espacio.

crónicas del yo

siendo del camino aún me pierdo

espero tras los arbustos como sombra

vigilo los días desde el verde de las hojas

insisto en cantar con el ruido de mi reloj

 

pude haber elegido ser aurora

pero el llanto se acumula a esa hora

no pretendo acariciar cada sueño

ni perderme de la noche su silencio

 

advertí que solo intento redimirme

tras el cambio de estación de mi presente

estos días son el hueso de aquel perro

que mordió mis ilusiones sin complejos

 

y es que duele no torcer la ‘demasía’

-así le llaman los ausentes de la lluvia-

aquella que secunda el cansancio

de encontrar la misma historia con sus trapos

 

pero siempre soy del aire y su tortura

de su benevolencia y su falta de cordura

soy de mí un gran pendiente por ganar

soy del día que hoy no se quiere ni nombrar

de un suspiro consonante (y sus asonantes frustraciones)

es la luz, avanzando de puntitas en la noche

es el cielo, tan quieto de escuhar tus sin sabores

es la luna, tan ajena y solitaria de nosotros

es mi cuerpo, decayendo a lo incierto sin saberlo

 

y se juntan las vencídas y pasadas primaveras

no es tan cierto que hace frio en noche buena

en los días feriados, en las noches de linternas

te aguardaba un delirio muy pintado de azucena

 

no me canso de cansarme de entenderte

no me giro cada cuando me propongo

he añorado un crepúsculo que contraste

con las notas tan oscuras que compongo

 

pero sigo declinando mis propuestas

que los tiempos del amor se han escondido

no conformo el resultado de tu apuesta

solo intento de tus labios un alivio

 

y termino cada día mis finales repetidos

dilatando uno a uno los segundos que sonríes

no es remedio darte enteros mis sentidos

tú te escondes de mis manos y desistes

 

maldita perfección

adornada de maquillaje sutil

dimensiones de mujer cautiva

imagen de pureza casi infantil

torciendo miradas a la deriva

 

tono traslucido de compleja voz

piel de señuelo a mis manos

olor de mujer en gran esplendor

silencio que incauta mis años

 

molde de seda, interior de alfiler

caricia que endulza mi trémula sien

aguarda en su encanto mi gran padecer

sus sobras de fuego quemando mi piel

 

el dolor se fermenta en su tiempo

un mundo implosiona en su beso

ella, simula que muere en mi lecho

y yo, me vuelvo suicida en su sexo

 

el reloj comenzó a dar marcha atrás

la paciencia debora su misma existencia

mis ojos no quieren volver a pelear

batallas libradas con burda insistencia

 

suena una puerta a hueca madera

los vidrios salpican de luz mi mirar

mujer, vive y sé como quieras

que yo me procuro inmune a tu azar

 

palabras de hielo, saliva de hiel

abrazo sincero -lo quiero creer-

súbitos golpes de horror en mi oído

gritando tu nombre, volviendo a caer

 

sueño en prosa

El cielo ha descendido hasta la copa de los árboles, las nubes se han pintado de gruesas pinceladas, la luz ha sujetado los colores de las flores, la humedad va muriendo cual alma ascendiendo al infinito, las hojas secas circundan los frutos maduros que cayeron, el pasto esponja el camino que adorna sus pasos y su sonrísa ilumina ese día con mayor incandecencia que el sol.

La planta de sus pies degustaba de la tibieza del camino, los vellos de sus brazos se balanceaban contra la brisa, la perfección de sus manos disimulaba su ansiedad, sus ropas estampadas de colores contrastaban a la perfección con la limpieza y el rubor natural de su piel, su cabello suelto gritaba de plenitud al danzar en el aire y sus ojos grandes y anchos sonreían con un brillo especial.

Demoré un parpadeo en darme cuenta que soñaba, todas esas imagenes estaban acompañadas de un halo empañado y a pesar que los colores eran tan vivos no dejaba de percibirse ese tono sepia que caracteriza los sueños.

Abrí inmediatamente los ojos y compredí, por un momento un mínimo puchero asomo por mi boca, pero entendí que era una gran oportunidad para verle, tocarle, abrazarte y amarle como alguna vez soñe -despierto-.

Cerré los ojos de nuevo y sin ningún esfuerzo mi cuerpo volvió a pesar como un muerto, estaba de nuevo ahí, frente a ella, avistando de primera mano su perfección, su dulzura, sus increíble olor a pureza.

Retuve la respiración por un momento y comencé a soltar el aire muy despacio, doblé mis rodillas y postré mi humanidad sobre el pasto, esperé frente a ella con un temor abismal que envenenaba mi sonrísa.

Se acercó cautelosamente, sus pasos tenían un razgo de inexperiencia, sus pómulos, su nariz, su menton, el color tan bello de sus labios confirmaban las líneas que hacía ya un buen tiempo había trazado con mis manos temblorozas, su piel parecía tener una sensación de tibieza implacable, de tranquilidad, su tez era una mezcla de lo mejor que este mundo parió y su diminuta humanidad avanzando hacía mí, simplemente deboró mi pasado.

No dijo nada, no intentó emitir sonido. Pero sonrió con amor indeleble, se colgó de mi cuello con la franqueza que hasta ese momento era desconocida para mí y su pequeño cuerpo era la dicha que necesitaba para completar mi existencia.

Le amé y me amó.

Separó su rostro de mi hombro, me dió un beso en la mejía y comenzó a desvanecerse sin un ápice de tristeza en su rostro. Entendí, era la despedida para mí, era la bienvenida para ella.

Desperté de nuevo y una plenitud insoslayable se instaló en mis huesos.

Desde ese día, no he dejado de sonreír.

ausencia

mírame, tengo atados mis dedos

tengo el sudor pegado en los poros

tengo el alma pesada, sueño despierto

y veo tus ojos en cada parpadeo

 

mírame, maldiciendo el amor decadente

dimitiendo de ti con sonrísa nerviosa

doblegando por pocos tu ausencia

admitiendo que muero en tus piernas

 

mírame, que no tengo reposo en mi cama

que me faltan tus cuentos de hadas

tergiversas mi historia sin mayor afán

e hipnotizas mi memoria haciendome olvidar

 

mírame, mírame, ya no puedo más

admito que mis manos ya no sienten

que mis parpados se cierran para verte

y te busco en los días como este

 

mírame, y dame tan solo la sombra de tu abrigo

una gota de tu olor en mis sentidos

una mirada que libere mi ansiedad

algo tuyo, algo que me ayude a respirar.

retorno

y así, vuelvo a mis raíces

a mis conversaciones tradicionales

vuelvo al observatorio

a los poros de la vida que contengo

así vengo trazando nuevos bocetos

aplicando nuevos semi tonos

vuelvo a mi escencia, a mis días

vengo cantando viejo

vengo a honrar las penas

hago tributo a lo incierto

que lo táctil se volvio etéreo

así junto mis monedas

las sobras de lo ostentoso

vengo afinando mi guitarra

escucho melodía en el viento

sumo las tantas esferas

que tumbaron mis pies distraídos

vengo a la luz de la luna

vengo al cigarrillo, a la musa

este corazón aún tiene voz

aún se agita cuando avanzo

así, vuelvo ahora a mi nombre

vuelvo a ser mi amigo

vuelvo a hablarme al oído

ahora canto en do mayor

ya deshice mi trinchera

ahora vengo a sonreír

vine a disfrutar el aire

vine a escribir

catalepsia

el ritmo, la ingravidez del aire

el eco del bullicio, el trastorno

la suma de lo incierto y el fin

el agobio, la melancolía, la nada

vienen tarareando mi odisea

mi caballo de troya, mi moldura

el ruido, el humo, el calor

las calles pobladas de impaciencia

vengo de ahí, de esa ciudad

de los locos y los artistas

de ambos y de ninguno de ellos

ando en un parque lejano

ando de mala cabeza

quiero suspender mis puntos

adornar de comas mis rarezas

voy a dormir un rato

a perderme en mi mismo

a vivir de prestado

el aire, las luces, la noche

tanta gente y pocos humanos

me emborracho de alguien

me embarro de su hipocresía

me visto de nada contando con nadie

me busco en el callejón

escondido, húmedo, inconciente

tirado junto a la basura

y me despierto, me despierto

tengo una deuda contigo

tengo un amor desmedido

ya no lo quiero

me largo de aquí

inventario

¿qué me queda?

Una rabieta al final de mis líneas, un berrinche de ideas procurando atención, un sobrante de sabor que salpica mi paladar, un pedazo de ocio que me obliga a escribir, un sinfín de malas excusas, un manojo de razones disfrazadas, un golpe en mi nuca, una bala a quema ropa, mi mal humor, el seño fruncido permanentemente, un regalo sin entregar, muchos absurdos sin sal, un argumento elocuente, un par de recuerdos cicatrizados en mi frente, aire aburrido, una brisa mortal, varias calles desiertas, un par de inviernos incautos, algunos asientos vacíos, cuatro vasos rotos, mucho polvo en los ojos, algunos silvidos sordos, una cama húmeda, mil noches en vilo, dos cortinas sucias, varias heridas en los dedos, cinco acordes sin cuerdas, dos puertas abiertas, tres pendientes, una caja de cervezas, un paquete de cigarrillos, una sábana rota, un ¿porqué? sin respuesta, un par de explicaciones tontas, dos verdades a medias, una sonrísa fingida, una caída de muros, una nostalgia encubierta, pésimas noticias, uncerrojo sin llave, moho en las uñas, torpes propuestas, diez lágrimas secas, un ayer de comedia, tres zapatos lustrados, más ropa vieja, una botella sin agua, un brindis sin salud, algún dinero extra, el rubor de mi cuello, calor en mis sueños, nuevos palmos en mi espalda, una mano amiga, vicios de dicción, varias muletillas gramaticales, una conversación pendiente con algún desconocido, una billetera sin fotos, un abrazo fresco, una nuevo punto de vista, un perdón pendiente, un reloj sin baterías, un agujero en mi sien, una piedra de pisapapeles, unos grillos mudos, tres ventanas nuevas, cuatro llantas viejas, una nécia querencia, hostilidad en mis letras, amistad en mi cabeza, buen augurio de noche buena, una muñeca que nunca sonríe, un carrito que ya no juega, una computadora defasada, siete programas piratas, un sombrero que nunca uso, unas llaves que ya no cierran, una ruta que me sofoca, una lista de supermercado, una cita con el dentista, un pequeño dolor de cabeza, una oportunidad en cada cosa que yo quiera, unas cuantas primaveras, un charco frente a casa, una papel en blanco, un calendario 2011, un amor de telenovela, un café caliente, una cena, un despojo de mi mismo, un error en mi calculadora, un cuadro al óleo, un retrato a lápiz, una curva francesa, una tabla de dibujo, un pan tostado, una libreta de apuntes, lagañas sin vergüenza, tesoros escondidos, un balcón imaginario, dos guitarras, un amplificador, un micrófono, una cámara, tres dichas, una muestra de orina, un par de audífonos, veinte dedos, mi nombre y mi presente.

Me quedo con todo, solo renuncio a mi pasado y mi futuro.

Quiero el hoy.