Esbozo

Brilló tu voz en lo alto de un descuido

y mis oídos salpicaron de atención

voló a lo lejos el deseo sin delirio

intacto del tiempo que lo abandonó

 

Siguieron las mareas que sorteaban

sacrificios de una nota que escribí

hace tanto no resuelvo un crucigrama

hace tanto que no encuentro tu cerviz

 

Repasando los sabores de tu risa

emprendí aquel camino que adoré

inhalando el aroma de tu brisa

como agua se perdió cuanto gané

 

Sin embargo la calma posó su canto

y el silencio prometido ya cumplió

después de tanta ira con quebranto

ya los días son de odas al amor

 

Aunque debo aclararte lo siguiente

sigue tú con tus esfuerzos corazón

que yo sigo remendando cicatrices

y que el tiempo me devuelva inspiración

Decadencia

De noche en noche,

de cama en cama,

de boca en boca,

así se desarman

estas letras que sobran

de las musas cansadas,

de los tiempos eternos.

 

Así de desganan

sus himnos de luz,

sus batallas ligeras,

sus brazos tendidos.

 

Así se alimenta,

la muerte de sus besos;

que espanta la vida

le roba color,

la matiza de grises,

y opaca su candor.

 

De verso en verso,

de tiempo en tiempo,

de verdades a mentiras,

de ecos en recovecos,

se va diluyendo el veneno

que en lugar de quemarle

le deja terreno,

para fundar de nuevo su vida,

y sembrar las nuevas espinas.

 

De tanto y tanto tiempo

ya el reloj se marchó

a la chatarra del recuerdo

a su vencimiento voluntario.

Y el viento mordió el anzuelo

que dejó el olor de su cabello

húmedo de tanto sueños

de sudor acumulado

de desvelo.

 

Y al fín, guardó silencio

volvió su rostro sin remedio

lanzó un leve resentimiento

y renunció a la vida

que nunca supo si llegaría.

 

Disuasión

 

conozco esa sonrísa

esa manera tan tuya de vencer

conozco esa malicia

tu encanto danzando por doquier

 

conozco esos ojos firmes

esa mirada que aparenta distracción

conozco esas manos traicioneras

que dibujan versos y tildan la pasión

 

y es que vivo en tus caderas

alimentandome de todo tu sabor

y es que muero cuando quieras

si con eso me rocías con tu olor

 

este mar es demasiado ancho

y profundas son tus huellas en mi arena

este sol a veces quema demasiado

sobre todo cuando tu sombra se me ausenta

 

ya los días tienen número extraviado

los sueños van quejándose de cansancio

ya los hice trabajar a doble turno

dormido y despierto te busco en mi obituario

 

conozco esa manera de caminar

y sé que no das pasos hacia atras

conozco tu semblante al concluír

es por eso que te intento disuadir

 

te espero cada día

desde que eres primavera

y te convido a mi vida

a renovarnos las ideas

cinco a las doce

 

no queda bajo la sábana

entre el humo y mi boca

sobre la mesa de noche

en mis manos resecas

 

no suenan ya las campanas

no canta la noche en mi cama

no gime de amor el ambiente

ya no me rechinan los dientes

 

no vendo más lástima

no compro tristezas

no busco el azar

no encuentro respuestas

 

el tiempo se impregna

de ingenua paciencia

de amores que tienen

humores de guerra

 

allá perdí una estrella

soñando abrigar la silueta

de la mujer que compone

mis llantos sin trégua

 

pero escrito está en piedra

su desdén, su desaire

guarda un ramo de hiedra

para servirlo en la cena

 

no se molesta en aclarar

tampoco lo intenta

solo busca recordar

lo que desangra esta tierra

 

no queda nada por exponer

mis manos se pintan de cayos

no puedo más pretender

que me ame, como hace años

 

sujeta este beso mujer

un beso que sabe a vencido

no afanes empujando mi piel

falta poco, ya busco camino

 

Parodia

 

indiscreta voluntad

parsimonia en sus manos

delicada austeridad

letanía de un fracaso

 

bebiendo su oscuridad

empacando ya su tiempo

abofeteando la verdad

y en cuclillas seduciendo

 

los pesares de los dedos

las bonanzas del recuerdo

los sollozos de lo incierto

el murmullo de un bostezo

 

cumplen ya su proceder

en la justicia de sus huesos

aman ya su perecer

estrangulando sus aciertos

 

saludando sin saber

vendan sus ojos de tortura

huele mal su ambigüedad

que proviene del misterio

 

esos pasos tropezando

estos lazos ahorcando

con sus uñas dibujando

carcajadas en su palco

 

cerrarán pues las apuestas

del payaso ya cansado

y dirán ‘fué suficiente’

este circo está cerrado.

 

Solo en tu noche

Y si se hincha el camino

repartiré cenizas en tus brazos,

y si se sienta el pesimismo

borraré mis sueños imprevistos.

 

Hasta que el domingo se acabe

y los huesos resistan

hasta el horizonte intocable

hasta el musgo que grita,

 

Combatiré las mentiras

y envenenaré el tiempo

con tanto morbo diluído

con tantos sordos escuchando

con esta tumba colorida

con estos dedos en tus hombros.

 

Y seré de día y de noche

y tus ojos mi luz

y mis brazos tu broche

hasta morirme de miedo

y respirar con la muerte

atada a tu espalda

lamiendo tu brisa

perdonando tu nombre.

 

Abriré mi pecho desnudo

y desarmaré tus besos

que se vencen de codicia

y se aburren de esperar

la humedad de un mordizco

el calor del aliento invernal

los secretos envueltos

los sudores naciendo.

 

Y dormiré en tus hoyuelos

descansado en tu leve sonrisa

en tu leve respirar

en tu palpitar agitado,

asiré mis manos a tu pelo

entre tu cuello y mi beso

entre dormido y despierto.

 

No seré más el mismo de ayer

juraré odio sincero

y mutilaré con mis manos el cielo

este que se cierne bajo mi techo

el que nos observa

y se burla cada mañana

de nuestro mal y tormento.

 

De olvidarnos sin esforzarnos

de amarnos sin esperarnos

de vivir al pie de la esperanza

buscando excusas tempranas

para turbar el miedo que se ensaña

de estos dos amantes

que vuelan sin boleto.

Ando conmigo



Ando en mi piel tu cínico encanto

tu beso amargo, tu sobra, tu miel

ando en mis pecho tu olor de ocaso

tus ávidos besos jugando con mi sed

 

Tengo las ganas color de hormiga

y el alma despuntando por la orilla

de tus muslos tan vestidos como ausentes

en mis ratos de lujuria persistente

 

Vuelvo siendo miope sin tus ojos

vengo y toco la canción del distraído

siendo charco de esquina sin oficio

y termino como siempre sin tu abrigo

 

Compro amor por temporadas sin delirio

vendo el alma en las mañanas -así pago mi hospicio-

no conjuro por las noches tus pedazos

de caricias que me cuelgan de los brazos

 

Tengo un minuto que escarba mi todo

lo que tardo en vaciarme completo en tu lodo

tengo estas líneas verticales en mis versos

que me espantan la poca vida de los huesos

 

Y te tengo muy a veces en mis manos

vacilando en mi sonrísa con tus años

no me escondas los rubores de tus ansias

no respondas a un te amo con las gracias

 

Soborno

Me gustan tus gestos de bondad

me gusta tu sonrísa pueril

despues de lanzar tu sarcásmo sutil.

Tus piernas cruzadas, tus jeans ajustados,

tu voz elocuente tramándo mi muerte.

 

Me gusta tus pómulos ruborizados

con su pudor hipócrita y lágrimas resecas.

Tus pasos vacilantes y firmes a la vez,

rodeando los recuerdos que comienzan a crecer.

 

Y escarbas en mi pecho con tus ojos

libres de sentimientos y emoción

en busca de un espacio para tu trinchera

donde gires mi mundo sin eje

donde me amarres los brazos

con ese dócil besar que nadie ha domado

con tu caricia desvaneciendo las fuerzas.

 

Me gusta verte salirte con la tuya

verte manoseando tu pelo, y dejando de estar

tan presente y ausente que no te puedo tocar

porque inviertes el tiempo natural

me entregas lluvia en verano y calor invernal

vertiendo a cuenta gotas tu historia en mi mar.

 

Me gusta pertenecer a la lista de tus vicios

al placebo que levanta tu cuerpo de la cama,

me gusta ser una ligera parte de tu día

tu hora de descanso, tu vacacion estacionaria.

 

Me gusta verte divertirte en mis brazos,

firmando este pacto que nunca procede

y vive encumbrado las opornunidades

esperando la brisa que por fín le haga volar.

Ironía

hay luto detras de tus pasos

un toque de angustia recita tu encanto

brillos opacos refleja tu risa

besos amargos que nublan tus labios

 

buscas entre humedos callejones

la verdad que te miente a diario

la orquídea muerta de sed

el lodo seco del pantano

 

disimulas el color del llanto

tras el rimel reseco de espera

deliras de ansiedad entre tus piernas

cuando su nombre se posa sobre tu boca

 

vistes de colores la tristeza de tu alma

aumentando la discordia de tu apariencia

invadiendo tu cabello con nudos interminables

que enmarañan a diario tus ideas

 

frotas tu rostro con la tela que guarda su olor

escondiendola bajo el asiento donde esperas

que su mirada se pose sobre una de tus cartas

y conozca tan solo un poco de tu cansancio

 

ciñes de peso tu espalda

abatida por el paso de los días

que se acumulan como el agua del río

pero siguen sin sumar, siguen sin contar historias

 

si tan solo tuviera las sobras del tiempo que le piensas

te diría que vales lo que sueñas

te diría que sueño contigo

de la misma manera que por él te desvelas.

ra que por él te desvelas.

Otoño de Mujer

 

las hojas se secaron de tanto otoño,

se desprendieron sutilmente por la brisa,

danzaron en su viaje hacia el suelo

y comenzaron a rodar sin ningún destino

 

asi las lágrimas rodaran por sus mejías

azotadas por el eco del silencio,

se evaporarán junto al tiempo

y nuevamente abrirá sus ojos, sin ningúna prisa

 

el mármol de la plaza refresca su vista

las ventas ambulantes retocan su oído

sonríe al indigente, le otorga su abrigo

y respira profundo el don de la vida

 

cantan los niños tomados de la mano

en el parque que sige esperando el don de su vientre

calma su ansiedad con caramelo en mano

buscando sonrisas pueriles, sonrisas de encanto

 

y se enamorará

y volará hasta donde núnca llegó

transitará descalza por el amor

hasta encontrar nuevamente la felicidad.

No soy aquel

ya no soy la angustia que invierte la sonrísa

no soy aquel que juntaba cenizas por las noches

ya no soy soborno que despoja al tiempo de su ropa

no soy aquel que soñaba a cuenta gotas

 

no he vuelto a ser el mismo que perdía su llanto

en los charcos de lluvia, andando cualquier calle

ya no vivo comprandome alegrías en envase

ya no juego, ya no quiero, ya no espero más detalles

 

ahora envejezco a gusto y vivo dentro de mí

los perros ya no me ladran porque les perdí el temor

tuve los días contados sin saber cuantos quedaban

y cultivé mi sol en un cielo menos nublado

 

ya no despierto con ganas de seguir durmiendo

ya cansé a mi necedad de tanto andar conmigo

ya no soy silencio que magnifica los lamentos

ya no soy dueño y tampoco he vuelto a ser esclavo

 

ya no mato por un poco de cariño

he encontrado un tanto afable el vacío

solo quedan las canciones que escuchaba

sonriéndome y burlandose de mi vicio

 

ya no hiero por amor, ya no me asfixio

entre sacos llenos de dolor y rotos de prejuicio

no me invento las mañanas, ya están hechas

ya no tengo en mi espalda tantas penas

 

cielo opaco

las gotas de rocío purgaron sus ojos

trastabillantes por tanta incapacidad

los grises de su voz pasmaron su aire

dejándo caer los sueños marchitos

 

y mi silencio ya no se escucha igual

soplando va entre mis manos sin más

meciendo el cadaver de un mañana

con el tiempo marcado bajo mis ojos

 

sus brazos firmes menguaron de mí

en la llovizna de sangre coagulada

abonando el llanto que inundó su cielo

filtrando cansancio en lo agudo de su alma

 

mis intentos mutilaron lo trillado

insultando la paciencia de seguir

la cautela del demonio del pasado

fracturó el cristal que me sostenía

 

y colgados con sus sueños ya cansados

dimitieron por vez última y para si

estos días son eternos y cargados

de los años que nunca pude vivir

 

es la tibia brisa que delata

esta lenta tempestad que desaté

siendo con el viento queda mucho por decir

pero el polvo ya cubrió y lo bello se corrompió

 

ya no hay delirio que sofoque mi pensar

ya no hay mas olores en el aire

solo el cielo opacado de tanto brillar

solo mis dedos orquestando mis tristezas

Agonía

este es mi lugar,

este es mi lecho

estas mis letras

estos mis castigos

pude encontrar ahí el sol encumbrando mis ansias

las lágrimas que nacen del amor desmedido

los zapatos que apretaban pero nunca dejé de usar

los juegos interminables bajo el silencio de la noche

encontré el agua con la que enjugué mi rostro

los días que terminaban sin avisar a mis ojos

aquellos cientos y miles de razones de sonreír

y la felicidad embalsamada en su aliento fresco

busqué y encontré acertijos que despistaban mi vida

laberintos bajo el abrazo que prendía mi calor

innumerables palabras de amor calando en mis oídos

encontré su piel clara que desvestía mi paladar

pero no sé donde puse cada cosa que encontré

parece que huyeron de mis manos como aire

están tan cerca y tan lejos de mi convicción

que vuelvo a mí, y comienzo a creer que soñaba

no sé qué fué de su amanecer tan cálido y acogedor

sigue ahí, tras la puerta que disimula la noche

tras el orgullo bastardo que destiñe mi palidez

está en el ayer que viví y talvez no supe disfrutar

volveré a frío de la época con mis manos resecas

al polvo de su cabello olvidado en mi jabón

volveré a ser aquel que no encontraba camino

es que estoy comenzando a olvidar su dirección

este es mi lugar

estas son mis fuerzas

talvez mi último intento

talvez la agonía de un sentimiento