Decadencia

De noche en noche,

de cama en cama,

de boca en boca,

así se desarman

estas letras que sobran

de las musas cansadas,

de los tiempos eternos.

 

Así de desganan

sus himnos de luz,

sus batallas ligeras,

sus brazos tendidos.

 

Así se alimenta,

la muerte de sus besos;

que espanta la vida

le roba color,

la matiza de grises,

y opaca su candor.

 

De verso en verso,

de tiempo en tiempo,

de verdades a mentiras,

de ecos en recovecos,

se va diluyendo el veneno

que en lugar de quemarle

le deja terreno,

para fundar de nuevo su vida,

y sembrar las nuevas espinas.

 

De tanto y tanto tiempo

ya el reloj se marchó

a la chatarra del recuerdo

a su vencimiento voluntario.

Y el viento mordió el anzuelo

que dejó el olor de su cabello

húmedo de tanto sueños

de sudor acumulado

de desvelo.

 

Y al fín, guardó silencio

volvió su rostro sin remedio

lanzó un leve resentimiento

y renunció a la vida

que nunca supo si llegaría.

 

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