Despidiendo el 2010

Me he ausentado un par de días por esto de las fiestas y otras cosas. Y seguramente volveré a postear hasta el 2011.

Vengo a despedir este año 2010, tengo la impresión que para muchas personas este año ha sido muy difícil, debo admitir que no he sido la exepción.

Este año ha sido -por mucho- el más difícil de mi vida, he debido tomar desciones sumamente difíciles, he acertado en algunas, me he equivocado infinitamente en otras y pues me arrepiento en sobre manera de algunas de ellas que me marcaron la vida.

Hoy por hoy, hay mucho, mucho camino que recorrer para sanar muchas de esas heridas, siento que no he avanzado mucho, pero he dado algunos pasos importantes. Intento cambiar desde adentro y eso me mantiene de pié.

Quiero agradecer a Dios por sobre todas las cosas, definitivamente me guardó de muchos peligros que corrí por irresponsable y me sacó de muchas situaciones difíciles y poco a poco, me ha ido mostrando cuan equivocado estuve y cuan grande es su amor al tenerme hoy escribiendo esto.

Quiero agradecer a mi esposa por luchar contra mis demonios y por demostrarme amor en los momentos más difíciles, por su paciencia, por su entrega, por ser mi mujer durante los últimos 11 años, y tener el ánimo y el valor de seguirlo siendo por tiempo indefinido.

Quiero agradecer a mis hijos, a Sergio por su increíble madurez a sus ocho años, su paciencia, su admiración hacia este hombre que a duras penas llegó a estas fechas con un esbozo de sonrísa, agradezco Sergio por ser la persona más fiel y leal que hasta hoy he conocido.

A Daniela, por su amor tan rebosante y puro que me entrega cada día, por sus abrazos apretados, por sus caritas de locura, por llamarme Papi, por hacerme sentir inmerecedor de sus besos, de sus gestos, de su belleza. Gracias Dany por despertar mi corazón, gracias mi princesa por estar a mi lado todas las mañanas y por enseñarme con una simple sonrísa que nada es tan importante como creémos. Solo la vida, solo el amor.

Quiero también agradecer a mi hermana Mireya, siempre conmigo en todo momento, escuchando mis más oscuros recuerdos y palmando mi espalda con un amor inquebrantable, gracias por la paciencia de hacerme la cama cuantas veces fuera necesario, por acogerme en su casa a cualquier hora, por aconsejarme y por amarme. Te felicito por tu nueva familia, por Dieguito, que es un angelito que Dios te mandó para completar tu felicidad.

A mi mamá, mi ejemplo de fortaleza, de rectitud, de sensatez. A la que me dió la vida y me sigue alentando en la distancia, a la abuela de mis hijos, la mejor abuela y madre que conozco. A su amor desmesurado hacia mí y mi familia, agradezco cada cosa que me enseñaste, las guardo todas y cada una en mi corazón.

A mi hermana Xiomara, porque a pesar de la distancia, siempre está pendiente de mí, siempre muy madura en sus consejos, en sus comentarios, en su desiciones. Mi ejemplo de independencia, mi ejemplo de lucha por lo que uno quiere.

A mi papá, con sus millones de locuras, siempre escribiendo sus libros en busca de la verdad absoluta de la vida. Aparentemente tan ausente del mundo, pero pendiente de cada detalle. Con sus miles de conocimientos y con su humildad tan caracteristicas que siempre, siempre pasa desapercibido.

A Mauro, mi amigo Mauro, mi paño de lágrimas, con sus consejos y puntos de vista muy, muy honestos. Muchas veces me ayudó a ver con cláridad y decidir entre izquierda y derecha.

Pido perdón por el daño que hice, ahora veo cada cosa con otros ojos.

Nos seguimos leyendo en Enero de 2011.

Bendiciones a todos, mis mejores deseos.

Sergio Gutiérrez

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Homenaje

 

Conocí a una mujer:

que conversa con el mundo,

que difiere de las masas,

que transforma sus ideas,

y sazona sus experiencias

 

Conocí a una mujer:

que dilata las sensaciones perfectas,

que mutila los miedos con sus intentos,

que no cede a sus prejuicios,

y concede palabras clandestinas.

 

Conozco a esa mujer:

que mis ojos tanto codician,

que evoca sutiles miradas a su paso,

que moldea el tiempo a su favor,

y vuelve sus tropiezos en oportunidades.

 

Conozco a esa mujer:

que alimenta mis pulmones con su aire,

que camina en el sendero de lo inesperado,

que se pasea por el eco de la razón,

y la refuta cuantas veces sea necesario.

 

Amo a esa mujer:

que libera las noches de soledad,

que entibia mis gélidos días,

que se ríe de los miedos,

y los transforma en leves caricias.

 

Conocí a esa mujer,

conozco a esa mujer,

amo a esa mujer,

ella, es mi mujer.

 

Visperas

tus cosas, tu olor, tu espacio vacío, tu nada

mis dedos clamando a mis escondidas

tus uñas camufladas de felicidad

mis años llorando un par de días

tus juegos que siempre pierdo al azar

los muebles, tu ropa, las luces, tus hombros

mis brazos, la noche, mis ojos, las gotas

tus nunca, mis siempre, tus despues, mis ahora

los lazos que vivo halando y tú mueres soltando

y así, se me va esta noche y me trae silencio

la resignación crucificandome en el desvelo

y así, ignorás mis versos, mis gritos de muerto

la angustia de evitarte sabiendo que no estás

no te tengo, eso es más cierto que tenerte

no te encuentro, aún cuando ya no te escondes

no te beso, aunque no sé si algún día lo hice

no te espero, sé que tus huesos calzaron tu adios

y las visperas de lo incierto florecen

en mi baño, en mi sala, en mi cena fria

en quella nota que escondí bajo tu almohada

y dejaste intacta sin leer.

 

Pacto

No quiero verte sembrando cenizas

en los días feriados de opaca sonrisa

purgando mentiras para convencerte

que el tiempo no tiene el color de ayer

 

la banca sin nosotros parece tan quieta

el viento danza despeinando los árboles

y ahí estás tú, observando nuestra ausencia

esperándo que esta vez ya no duela

 

emulando los rastros que se discipan

en lo alto de ese árbol, en lo lejos de ese cielo

y participas en la melodía del viento

en los giros que penan tu oído…

 

es por eso que levanto mis huellas

sacudo el silencio que subastó el hueco

y la sana espera se volvió eterna

en los laureles que despintaron su verde

 

y mis ojos ahora tienen compañeras

ojeras que cuentan la historia de mis noches

fatigas que se turnan para no darme descanso

aún escalando a lo alto de tus senos

 

se fermenta el frio que llueve desde adentro

y me veo, en el cofre de los recuerdos

doblado en medio del polvo del desconsuelo

incinerado por la angustia de seguir

 

acuñando trozos de tiempo entre mis dedos

escurriendo los días en un embudo

besando a cuentagotas los respiros

que juegan con los delirios de sosiego,

 

no quiero verte sembrando cenizas

en los rincones del asilo de recuerdos

toma en tus manos este pacto

y quémalo con tus sueños y fracasos.

Orgullo

Tibio, lento, oscuro, muerto.

 

Hacía un par de siglos

no tenía esta sensación,

hacía ya muchas vidas

no me sentía tan muerto.

Tan delgado, tan seco,

hacía mucho no sentía vacío,

de llanto, de morbo, de vos.

 

Y en esta calle estrecha

susurran las palomas

los pasos de la gente

el ruido del tráfico.

Y susurra tu olvido

que hace tiempo

me dejó su hedor

en los labios y los brazos.

 

Y en este camino

ya no caminan tus pasos,

solo tambalea tu encanto

y anda pernoctando,

el silvido de tu respiración

vagabundo pero inmisericorde

orgulloso de ser de nadie,

y mis ojos amandole tanto.

 

Ahora mi faena se vuelve nada

por los retortijones mentales,

por las preguntas sin respuesta

por querer saber,

qué cama guarda tu sueño

en tan ágil cuerpo

tan de todos, menos tuyo.

 

El mundo saborea con sus ojos

tu escote malintencionado,

tu vestido ceñido, estampado.

Pero no te puedes tener,

dependes de los halagos

del silvido vulgar de la calle

y los intentos por alcanzarte.

 

Pero llegas a tu habitación

y llegas a la conclusión

que sin mí, estás sola

porque amo tu risa y no tus dientes

tu caminar y no tus piernas

tus besos y no tus labios.

 

Ahora buscas las palabras

que antes tenías a cada instante

pero mi voz ahora está lejos

y tus oídos buscan en lugares

donde solo encuentran absurdos,

 

sí, así es el orgullo.

tu orgullo.

Carta sin doblez

 

 

 

 

 

¿que si me duele?

Por supuesto, esa es la razón que me tiene escribiendo.

Buscaría una nueva oportunidad, llevaría los vestigios de mis fuerzas a lo alto de tus cejas y los convocaría para un último intento, retorcería mis venas en busca de algunas gotas de sangre para darle vida a esto que muere de a pocos y que me jode la paz.

Saltaría del borde de este abismo para recibir el golpe del viento al caer, todo con la esperanza de encontrarme abajo con tu rostro. Compraría con los últimos centavos que con recelo guardaba el olor perfecto de las rosas para esparcirlo en tus mejías, en tus hombros curvos, en tu espalda.

Correría hasta secar mi sudor y cerrar mi garganta por la sed, llevaría en mis hombros las penas que dejó el pasado y andaría con ellas sobre mí, te tomaría de la mano para pasearte por campos adornados de azucenas.

Juntaría piedra por piedra la base de aquel puente que quise construir entre vos y yo, aquel que pensé era una buena oportunidad para encontrarnos, para ser felices.

Llevaría lejos este odio, el recuerdo de años grises. Lo llevaría lejos de nosotros y lo enterraría con su mapa para perder cualquier rastro, cualquier vestigio, cualquier escombro que asome entre la tierra y te invitaría a cenar a un nuevo lugar, a una nueva vida, a un nuevo amor.

Cedería una vez más, mil veces más. Te daría la razón y guardaría un beso para vos tras mi sonrísa, te rozaría la cintura, te apretaría contra mí, y te arrancaría el sabor de los labios con estos besos que aún conservo como nudos en mi garganta.

Dormiría vos una noche más en esa cama tan extensa que se ha vuelto mi purgatorio, olería tu cabello, repasaría tus caderas, amarraría tus piernas a las mias y sollozaría de felicidad por la plenitud que la calidez de tu piel, solo tu piel me sabe dar.

Lo haría, todo esto lo haría una y mil veces más.

Si hoy no estuviera renunciando a vos.

Espera

Encontré una canción

gestada en un balcón

envuelta en una leve noche

que arqueaba el deseo,

era la canción que escuché

un par de muchas veces

ahora sometiendo el tiempo

al mismo cuenta gotas.

 

Era la luna vigilandome

eran el silencio girando,

los árboles ruidosos

y los dedos de sus manos

en un asomo de locura.

 

Encontré su fotografía

borrosa y transparente

ahí, en lo triste de mis ojos

en la tertulia infinita,

en el monólogo clandestino.

 

Encontré sus cabellos

sucumbiendo sin remedio

anclados en otro espejo,

mutilado entre mis dedos,

y su innegable sonrísa

pintada en otra boca

negandome el consuelo.

 

Encontré una canción

que escuché por primera vez

cuando intentaba distracción

cuando pretendía absolución,

era la melodía de sus palmas

el arpejeo en carcajadas

eran sus tintes despintados

eran sus ojos ya cerrados.

 

Y me atrapó de nuevo su lienzo

en medio de tanto llanto

y prometió que no esperaría tanto

prometió que volvería

y quiero serguirla esperando.

 

¿A donde van? – Silvio Rodríguez

¿adónde van las palabras que no se quedaron?

¿adónde van las miradas que un día partieron?

¿acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?

¿o se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor?

¿acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?

¿acaso nunca vuelven a ser algo?

¿acaso se van?

¿y a dónde van?

¿adónde van?

¿en qué estarán convertidos mis viejos zapatos?

¿a dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?

¿por dónde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí?

¿adónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?

¿adónde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar?

¿acaso nunca vuelven a ser algo?

¿acaso se van?

¿y a dónde van?

¿adónde van?

¿adónde va lo común, lo de todos los días?

¿el descalzarse en la puerta, la mano amiga?

¿adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?

¿adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?

¿adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?

¿acaso nunca vuelven a ser algo?

¿acaso se van?

¿y a dónde van?

¿adónde van?

 

Sé que parece raro que postee una canción, pero así es cómo me siento hoy, a esta hora, en este lugar….

Te voy a extrañar.

Mujer

Mujer que estremece los sentidos

incalculable, compleja, sutil, versátil;

cadencia de mis profundos sueños

hilación perpetua de mis mañanas,

de cuerpo intacto y cerviz ineludible

amante de la sonrísa leve y perspicaz,

fermenta mi convicción sin esfuerzos

doblega mi razón y la engulle a mi bien

completa mis frases a medias

previene los gélidos temporales

regalándome su tibio calor de invierno.

 

Mujer que toma lo que le corresponde

y no deja nada a la imaginación,

traduce los días en espacio

en el silvido del viento busca su canción

la melodía que reta mi pasión.

 

Es la partida de mi carrera

es la meta de mi esplendor

gira y se iza a media hasta

para dejarse alcanzar por mis manos

y me hace sucumbir a sus encantos.

 

Mujer con semblante sereno

y en su corazón un baile de amor

en su cuerpo contiene la sabia del sabor

la sal de mis días y el de mi sudor,

mujer calzada de firmes pasos

trazando con sus dedos mi deambular

mi olfato que reconoce su aliento

mi pecho que condensa su respirar.

 

Mujer de mi pasado perdido

de mi futuro ya vencido,

Mujer de mil caricias,

de mil sentidos

Mujer que tanto amo,

así la he conocido.

Último Aliento

Toma mis manos cuando oscurezca

cierra los ojos y camina conmigo

acercate a mi espalda, no te detengas

la lluvia arrécia y el viento acecha

 

No escuches los ruidos de la noche

no temas al silencio que suplica

que desarmes la historia de tu vida;

esperame a la orilla del abismo.

 

No alces vuelo sin cortar tus alas

que al final terminarán rotas y muertas,

despega del suelo atada a mi cuello

no traigas maletas, no te despidas.

 

Hagámos el amor sobre este invierno

las gotas son cada vez más intensas,

el tiempo nos asfixia con su muerte

agonizando sobre el lecho de mi suerte.

 

Toma esta mi última llegada tarde

esta lista de inútiles explicaciones

toma estos restos de luz matinal

estas caricias que pronto lastimarán.

 

Sigamos el camino que recién inició

terminemos esta historia sin guión

o rompamos los puentes que nos unen

y digamonos adiós por última vez

 

Un minuto de ti

tus manos calladas, tímidas de caricias

tus ojos gritando, cristalizando el tiempo

tu boca temblando, roceándo tu aliento

tu piel condensando sudor, aromas, delicias

 

mi espalda imaginando tus manos

mis piernas murmurando tu encanto

mi pecho derritiendo tu olor

mis cejas arqueando el pudor

 

tus uñas desgarrando el reloj

tus dedos sollozando en mi locura

tu cintura sometiendo mis premuras

tu vientre haciendole espacio a mi hablar

 

mi cabello rozando tu ombligo

mi nariz inhalando tu abrigo

mi boca saboreando tu tacto

mis orejas disfrutando tus manos

 

tus parpados tremulos de pasion

tu garganta seca de respiración

tus brazos humedos de sudor

tus vellos marcando el camino de mi devoción

 

mis rodillas incautas marcando las sabanas

mis pies anclados al borde de la cama

mis hombros estremeciendose con tus dientes

mi lengua transitando debajo de tu vientre…

 

recuerdos que me halan el pelo por las noches

imágenes que nublan mi realidad

sonidos en enmudecen mi lamento

deseos que atormentan mi vivir

 

quisiera esperar la muerte bajo tu blusa

y abrazar tu nombre con mis labios cada noche

quisiera tan solo un minuto de ti

para convencerme que alguna vez te tuve

 

y fuí feliz.

 

Breves

jubilarme en tus ojos

aferrarme a tu nombre

adherirte a mi beso

endulzarte el aliento

 

condensarte el deseo

impregnarte mi sueños

despedirme de tu adios

enviciarme con tu olor

 

dedicarme a descubrirte

alejarme de tu silencio

invitarte a mi descanso

esparcirte en mi regazo

 

deshojarte los versos

entregarte mis miedos

incluirme en tu noche

tibiarme en tu abrigo

 

tan solo un segundo

extiende tu paso

al hueco de mis huellas

 

quiero dar por perdida

esta sensación inducida

enterarme de tus segundos

sin usar la imaginacion

 

te quiero conmigo

en este espacio tan reducido

mis fuerzas claudican

y luego renacen

con el sorbo de tu voz

 

dame ese leve respiro

escucha este leve delirio

Postdata

Si me queda una pizca de tu beso

asumiré la culpa que aún no tengo

llevaré conmigo un par de cicatrices

envueltas en las cenizas de tu sol

 

Si me alcanza, me compro tu aroma

para llenar estas noches con tu paz,

y entre sorbo y suspiro te citaré

a lo terco de mis caricias inflamadas

 

Si me llamas levemente por mi nombre

invitaré las primaveras a tu pecho

intentaré la melodía de tu encuentro

hasta morir en la fragancia de tu aliento

 

Si me entregaras un par de sonrísas

acudiría a lo hondo de mis sueños

para arrancarlos de lo etéreo

y traerlos al silencio de tus manos

 

Si tuviera una porción de tu amanecer

repartiría en tus poros el sabor de mi miel

te entregaría mis dedos y su proceder

hasta que digas “no quiero retroceder”

 

Llévate estos días que robamos

del balcón que nos prestó la fortuna

aquí estaré guardandote un lugar

en el vacío que me queda sin tu abrigo.

 

No temas ni un segundo en llamar

que aún cuando te falten razones

este amor que te tengo te ayudará

a saber que nunca te he dejado de adorar.