por un momento

a veces me aventuro a ser brisa

a ser árbol que espera la lluvia

a veces descanso en la sombra

y envuelvo sonrísas sin notas

 

a veces desciendo al infierno

sofoco el deseo soñando despierto

a veces no entiendo el silencio

despierto en la nada, observo en secreto

 

a veces el cielo me compra el misterio

los días de amor taladrando mis huesos

a veces cantando me muero por dentro

a veces lo intento, a veces me pierdo

 

a veces sé más de lo que quiero

a veces se apiada de mi la decencia

y me ignora en las noches a cuestas

anclando a mis párpados sus penitencias

 

no encuentro aquel sueño fugaz

que prendió la luna sin miedos

aquella rima bailando en mi espalda

los colores que salpicaban el alma

 

a veces no entiendo, a veces pretendo

armar la cadencia de mis pretextos

sujetar aquel tiempo entre mis manos

y arder de vida más de un segundo

 

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Llueve

llueve de nuevo sobre un charco

en su fondo está todo tan oscuro

salpica por dentro el agudo frio

es turbia la mirada hacia el cielo

y el tiempo húmedo se estanca

cual piedra milenaria sin morir

oculta el verde casi marchito

testarudo en la espera del sol

aún siendo época de invierno

este se contagia de optimismo

recordando aquellos prados

semillas germinadas años atrás

bondades de tantas esperas

sin embargo sigue la tormenta

hundiendo los intentos fallidos

por drenar el diluvio que le aqueja

ahora necesita aquellas fuerzas

abonadas por tantas primaveras

no se rendirá tan verde pasto

que pretende ver a las estrellas

salpicado del rocío que ahora

se ha extraviado entre las gotas

que purgan con catarsis esta tierra

Lamento tardío

traviesa, lírica, palpable mentira

ondulada travesía de un pecado

sembrando mezquinos deseos

furtivos e implacables anzuelos

deborando la impasible espera

vienen desauciando la escencia

de lo que casi fué una estrella

la acústica ironía va sonriendo

lleva en su talle gran orgullo

soborno tan barato que sesgó

el torrente de aquel corazón

enviciado y con mil quebrantos

siempre amaba más su condición

la que le dejaba color primavera

en sus labios negros de dolor

ahora tiende todos sus desganos

secándolos bajo el cielo gris

que mata cual témpano tirano

con aquel inutil vestigio de calor

y sigue ahí, sumando secretos

bajo sus brazos vacíos de ella

y ella, bajo el silencio pactado

que sin esperarlo los condenó

a la vida que ahora les serena

con historias que no son más

que presagios de su pasado

Desvelo

y así, revuelco estas noches en mis manos

remendando letras que no forman nada

transformando mis ojos en barro seco

demorando la hora de dormir sin excusas 

así abro este libro de páginas amarillentas

simbolos del antaño que vomitó sobre ellas

destrezas que se mueven en sillas de rueda

inútiles linternas sin repuesto de bombilla 

así termino esta carrera ya sedienta

de un poco de su gente y una siesta

adivinos que no atinan ni al pasado

historietas blanco y negro sin armar 

así es como se hunden hoy los barcos

no es de tanto mar, sino de tanto navegar

por las turbulentas aguas del soñar

pensar que es posible amar sin perdonar 

así es como desgasto mis dedos

no en botones o en broches con reproches

sino en montones de colectas

para un digno funeral 

ya se avistan las cadenas insolentes

que marcarán la fecha que se fué

de la vida que con su aire hoy sustenta

de la muerte que ahora le ha de suceder

No

son estas horas que no dejan de pasar

es este viento que no deja de gritar

es el silencio que no deja de mirarme

son tus ojos que acribillan mi pensar 

es la injusta batalla que de paso pierdo

la comezón de tus acciones sin perdón

el obstaculo tan absurdo de tus brazos

las indicaciones que nunca puedo cumplir 

son las ideas que te envenenan la sonrísa

el desamor pregonando su llegada

la hostilidad de tus preguntas sin respuesta

los vacíos de mis manos por tu piel 

las verdades que no se dejan creer

las mentiras enmarcadas en la pared

los desganos tintineando en la cena

son tus dedos diciendome que no 

Premura

Y veo tu espalda desnuda

arqueada de tantas preguntas

justo despues del amor

de los besos y el furor

Y vengo ahora a pedirte perdon

por mis tantas andanzas

y mis dedos de trovador,

a humillarme los versos,

a servirte este trago amargo

en la copa de mi boca.

 

Y abro tus piernas dóciles

tus brazos armados de sudor,

y sacudo de a poco tus pechos

en la penumbra de lo incierto

de este trasluz de medianoche

de este tu vientre iluminado.

Y delato el rubor de tu cuello

adivinando nuevos senderos,

casi desde lo incierto

hasta el abismo de tu desierto,

para escarbar en tu mirada

y darme cuenta que no te tengo.

 

Y apago la luz,

y enciendo la noche,

y todos los días se me escapan

como el agua de tus derroches

como los besos quietos

y la premura de este tiempo.

 

Y reparto estas letras como pétalos

en el libro que dejamos abierto

en las páginas que adornan lo incierto,

reparto mis besos en todo tu cuerpo

de uno en mucho y de nada en poco,

para desauciar las ganas que sobraron

de la tertulia clandestina

en la que tu hueco me hizo un espacio

y en la que mis huesos temblaron de miedo.

 

Fotografía

El viento sigue su danza temprana, amanecen las hojas titubeantes como siempre bajo el cielo cóncavo que se extiende sobre mi cabeza y se almidona con blancas pinceladas.

Los días florecen sobre el pavimento húmedo de la madrugada, los pájaros cantan las horas que suman las luces crepusculares previas al asomo de los destellantes golpes del sol.

Y en los millones de colores se cobija un leve sorbo de alguien, una ausencia que ocupa todo lo que yace intacto de amar, aquellas bellas locuras que no se creen pero se extrañan. Los aires teñidos de melancolía desenfocan los vívidos cristales de las ventanas que aún no se abren.

Pálidas pasos que recorren las calles empedradas de aquel lugar que permanece intacto de aventuras y en cuyos árboles se conserva la sabia de aquellas vistas. Hombro con hombro, brazos colgando, fotografías en macro, montañas de fondo y la privacidad de un mundo perfecto para ellos.

Flores de baja temperatura, la neblina ornamentando su cuerpo, la mirada cayendo junto con las hojas secas que serán presa de las huellas que volverían acompañadas de otros pasos y nuevas historias.

La imagen del camino en primera fila tras el cristal del coche que enmudece el exterior, niños que corren descalzos tras una mariposa, ancianos en sus mecedoras viendo el tiempo pasar, planicies interminables de olores recién paridos por la tierra.

Y en su rostro una luz y en sus ojos el brillo. Y en los días postreros un enorme silencio que apagó todo el fuego.

Mañana de Enero

Despierta, hincha tu pecho con esta mañana

junta la fragancia del rocío en tu ventana

frota tus mejías y su leve sonrísa entre las sábanas

arden los colores en tus ojos mi bella mujer

 

Vuela, contonea el aliento de mis días

anda descalza sobre mis pupilas en celo

canta el placer de tus manos en mi espalda

y llévame al sollozo en tus cabellos húmedos

 

Calla, humectando en tu saliva mi imaginación

enciende los bordes de tu infinita piel

borda el añejo que heredaron mis labios

y muerde muy despacio las agujas de mi reloj

 

Toma sin aviso los recuerdos de mis años

prepárate una taza de café con el contraste

que se entibia en mis oídos sin tu sangre

y asesina los delirios que sembraste

 

Respira la vida que yace junto a ti

salpicando de caricias los segundos

no te inquietes ahora al verme partir

mis pasos llamarán más tarde a tus oídos

 

Toma estos tus versos, este nuevo amanecer

descansa en aquel banco de madera

que siempre estaré ahí al atarceder

para hacer de mi tiempo tu alimento