Premura

Y veo tu espalda desnuda

arqueada de tantas preguntas

justo despues del amor

de los besos y el furor

Y vengo ahora a pedirte perdon

por mis tantas andanzas

y mis dedos de trovador,

a humillarme los versos,

a servirte este trago amargo

en la copa de mi boca.

 

Y abro tus piernas dóciles

tus brazos armados de sudor,

y sacudo de a poco tus pechos

en la penumbra de lo incierto

de este trasluz de medianoche

de este tu vientre iluminado.

Y delato el rubor de tu cuello

adivinando nuevos senderos,

casi desde lo incierto

hasta el abismo de tu desierto,

para escarbar en tu mirada

y darme cuenta que no te tengo.

 

Y apago la luz,

y enciendo la noche,

y todos los días se me escapan

como el agua de tus derroches

como los besos quietos

y la premura de este tiempo.

 

Y reparto estas letras como pétalos

en el libro que dejamos abierto

en las páginas que adornan lo incierto,

reparto mis besos en todo tu cuerpo

de uno en mucho y de nada en poco,

para desauciar las ganas que sobraron

de la tertulia clandestina

en la que tu hueco me hizo un espacio

y en la que mis huesos temblaron de miedo.

 

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