último deseo?

si te sirve de algo
te encargo el olor escondido en el sofá
te reintegro completas las agonías pasadas
te adultero los besos con lágrimas fingidas
te sigo llamando amada, amada mia

si te sirve de algo
te escribo algun poema largo de despedida
te invento una trégua para el tiempo postrero
te invito a una copa de agua al borde de tu cama
te cambio las estrellas por un palco en la nevera

si tanto te interesa
me sacudo los besos que olvidaste en mis sueños
me retiro despacio, en silencio y bebiendo
me tumbo los dientes para hacerte un collar
me cuelgo tu nombre como pasado crepuscular

si así lo deseas
le digo a la semilla que plantamos que no crezca
juego por última vez a tus encuentros limitados
recojo mis hombros para esconder mis palabras
te invito a mi boda, o te compro un fulano

puedo hacer de mi partida, hoy lo que tú quieras.

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Carta a su doncella

Estimada Doncella:

He tenido a bien sujetar mi lengua durante mucho tiempo ante sus habituales desplantes y malcriada desfachatez, esa que pregona a diestra y siniestra sobre su benevolencia por soportar el martirio de estar a mi lado, sí, he debido contener lo que a mi muy mal evaluado juicio pude haber refutado a sus álgidos ojos. Sin embargo este día su mal informada elocuencia y sus dotes de actriz victimizada me cuasi obligan a desprenderme de lo siguiente:

Que si bien es cierto aunque mis acciones pasadas laceraron su confianza al grado de verme obligado a soportar la destreza de su bífida lengua soltando cuanta maldición existía en su amplio léxico de letanías y demás, debo recordarle doncella mía que aquella imagen tan pulcra y recatada que sus acciones, testimonios y ademanes nos habían inculcado se vio teñida por aquella sucia venganza que sus viscerales pensamientos tramaron según su sabiduría y basta e infinita razón contra su servidor.

Creo, con todo el respeto que usted merece, que a pesar de sus según usted, casi siempre bien atinados presentimientos y comprensión de su entorno, aún no ha caído en cuenta que este planeta que la contiene no gira de acuerdo a su raciocinio, cordura, pretensiones y sabiduría  léase capricho. Permítame entonces, que plantee lo mejor posible y con mi pobre valoración de la realidad y sus alcances lo que le menciono anteriormente.

Este servidor que hoy se toma el atrevimiento de escribirle ha sido su peón durante ya varios años, no me quejo, pues el desbordante amor que mi poca inteligencia emocional otorgó a su humanidad me hicieron sentir que era parte de mi felicidad, el simple hecho de adornar mis brazos con su tersa y hermosa piel dorada ponían en un pedestal sus bellos pies. Así, muy a pesar de verme envuelto en una serie de eventos desafortunados que mi distracción de la luz que de usted emana me hicieron ofender su fémina grandeza y su (hasta ese momento y según yo) noble y transparente fidelidad.

Hoy, y después ya de un par de abriles  literalmente su perspicacia mal aplicada nos empuja hacia el bochorno matutino y vespertino que a fuerza de ser honesto solo he conocido en usted.

Hoy, como ya después de incontables y cansadas ocasiones recibo de usted una copa de vinagre justo a la hora de mi desayuno, además de aquel suculento beefsteak fínamente glaseado con media libra de sal que me sirvió por no decír tiró en mi habitual lugar en la mesa familiar.

Es necesario entonces, que exponga mi punto de vista, sobre su punto de vista. Y es que usted fehaciente más no honestamente cree que nuestra relación se basa en un equilibrio maleado a su obvia conveniencia, donde puede usted verter su afán por herir, ofender, vengarse y reprochar mis mortales pecados cada vez que la luna se encumbra sobre su cabeza. Mas no así, debo yo esconder en algún recóndito recoveco esas imágenes que mi desafortunada imaginación me brinda sobre su cuerpo desnudo sobre aquel hombre sin rostro y con nombre de letra minuscula.

De ser así, amada mía, debo reivindicar el ápice de hombría que me dejó para poder hacer uso de mis tan despreciados oficios de placer a la orden de su esbelto cuerpo, y debo hacerlo aclarándole que podrá usted, seguir siendo tal cual le plazca, tal cual como su desabrida mente acostumbra a traicionar momentos tan nuestros. Siga usted doncella, rompiéndome los platos justo en medio del sueño.

Aproveche mientras este su peón sigan empecinado en su corazón que usted lo salvó de la muerte que le deparaba la soledad y el silencio. Porque una vez usted me enseñe a des-amarla y me empuje al inevitable refugio del olvido. Las cosas cambiarán cómo usted no imagina.

Aclaro, mi excelsa doncella que no es mi plan el victimizarme, solamente adornar con tanta elocuencia el presente testimonio como para que, hasta su maldita perfección, divague entre tanta letra mal puesta.

Por esto y lo anterior, le insisto: le invito a conocerme cuando le haya olvidado.

Desde su cama, me despido.

Su casi ex-servidor.

solo de guitarra

Y ahí van las sombras

Zigzagueando tras los escombros

Eludiendo el compromiso

De arder como su dueña piel

Y surge de nuevo el polvo

Los cristales multicolores

Y cae un esporádico granizo

Un sorbo de vida pálida

Una nota cristalina sin alma

Aquí guardo los sueños

Embalsamados en olores

Terciopelo a mi nariz

Alfiler a mis ojos

Viento a mi vela

Agua a mi hoguera

Ahí transitan sus ganas

Sus calmas, sus gritos, sus lágrimas

Ahí deambula su huella

Su nunca infinito sin tregua

Aquí maldigo su hiedra

Sus múltiples confianzas

Sus estrellas

Aquí adeudo su afrenta

Su olor a licor

sus ojos

sus fiestas turquesa

aquella espera



me perdí en la espera

en las hojas muertas

me perdí entre la lluvia

en el granizo y la espuma

me descuidé del tiempo

agotando los senderos

trasegando los intentos

me perdí de tanta vida

de los colores primavera

escondidos tras su silueta

no advertí, no comprendí

que su amor era de una noche

de una gota tiritante

suspendida en su mentón

me perdí tras sus ojos

tras la huella imperceptible

de lo que tampoco era

y hoy es tan solo un poco

de tibios recuerdos sin manos

de horas cargando silencio

me perdí en la vieja espera

y fundí mi silencio con el viento

para encontrar su bella estela

ayer marzo

Descansa mujer,

Inunda este momento de silencio

Acércate leve, tibia, fugaz, simple

Toma de mis manos la serenidad

Junta en tus ojos la luz de este andar

Siéntate un minuto en mi colchón

Divierte las notas agitadas de mi amor

Ánclate a aliento que salta de mi voz

 

Escucha mujer,

Que vengo agradecido por ti

Por tus aciertos vespertinos

Por tus errores clandestinos

Vengo cantándote aquella canción

Que escuchamos una década atrás

Y sufrimos no entendiendo la verdad

 

Déjate querer,

Que te entrego mi confesa devoción

La misma que pactamos con tesón

Indeleble, repentina, autentica

Deletreando a cuenta gotas aquel marzo

Que parió esta conquista que hoy celebro

 

Quédate aún más,

Busca en los rincones que conoces

Lo que tanto extrañas y mereces

Toma mis completas convicciones

De andar de tu mano sobre el tiempo

Sobre el pasado, sobre el futuro

 

Asómate mujer,

Radiante como luz de amanecer

Calla tres segundos y dime

Dime si esta noche piensas en volver