aquel café

y de repente tus ojos me entregaban su brillo
tu piel clara contrastaba con la tarde amarillenta
los vellos de tus brazos advertían las luces del lugar
y con calma y atención te sentaste a escuchar

pareciera que desperté justo en ese momento
porque el camino que nos condujo a aquel lugar
había quedado atrás hacía algunas eternidades
hacía algunos sueños, hacía algunas personas

tu sonrísa develaba el buen humor del momento
las bromas salpicaban el café frente a nosotros
y entre mis manos morían los cigarros nerviosos
ansiosos por el movimiento de tus labios al hablar

la sinopsis de una vida fué nuestro centro de mesa
las historias tomaban color dilantando tus pupilas
y tú asentías, sonreías, imaginabas y entendías
mientras yo me paseaba por el largo de tu pelo

de pronto se hizo noche y el reloj marcó el rumbo
tus años y los mios abrazaron se tildaron de amigos
tu cuerpo realmente estaba frente a mí, conmigo
se nos hizo tarde, era hora de despedirse

no lo esperaba, aunque lo había soñado mil veces
ahora no sé si estarás en el mismo lugar,
dispuesta a encenderle una vela a lo incierto
o si volveré a las mismas sillas, ahora vacías.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Versos al viento

Debí aventurarme a la destrucción
al llanto invernal azotando mi verano,
debí condenarme a los juegos de azar
al soplo de amor en la brisa marina.

Pude encender la vela de la austeridad
ayunar los paseos mediocres en fin de mes,
remendar los agujeros de mis calcetines
y tener la certeza de volver al lugar precíso.

Debí doblegar mis tantas estadisticas
mis encuentas sin firma y razón de ser,
debí entregar un poco de esfuerzo
a lo que nunca supe, a lo que no tendré.

Aquellos campos que jugaron en mis ojos
reverdecen tras el siglo del silencio,
seguramente ahí andará aquel mismo viento
aquel mismo olor, aquel mismo sueño.

Y mis pies no me han vuelto a llevar tan lejos
ni mis manos se han vertido a lo incierto,
no debí elaborar tantos tristes argumentos;
solo pude imaginar el color de aquel cielo.

Más no irrumpiré en el susurro del tiempo,
no respiraré en sus hombros mi canción.
Seguiré andando entre papeles y bosquejos
entre rimas rotas y versos sin dirección.

Hueco en la noche

Simple, caudal de emociones agazapadas
extracto de sabores bordados en sus labios
languidez de mis convicciones obstinadas
sazón de la pluma que entinta mis días

Sufro los huecos de sus manos infinitas
la deuda de mis años a su bella complejidad
el choque de fechas cenizas danzando
en el calendario que nunca cambió de año

Y aquí, en el líbido frígido de mi habitación
simulo la cita que añade color a mi vida
entreno mis versos cargados de ideas
adoro su nombre, su tan extrañada silueta

Es precíso volcar al abismo todo vestigio
su sonrísa desafortunadamente perfecta
sus dedos sangrando, su aliento tardío
sus ojos de anzuelo, su amor sin coartada

Desfila frente a mis ojos la calle vacía
la música que traiciona mis sentidos
las páginas quietas que ruegan romperse
los nudos desnudos de las letras muertas

Y sentencio seguir otra ronda
en el bar de la noche quieta
en la ducha de lluvia sincera
en el humo de este silencio.

lapsus

se me antoja crecer, sentir, volver
andar caminos largos y lentos
se me antoja cantar aquella canción
la de la noche envuelta en sus ojos

y esperar, y creer, y soñar, y saber
donde dormita ahora mi recuerdo
donde encuentro mi cabeza
donde escondió mi triste sonrísa

sé que mi aliento pasta en el desierto
en el limbo merecido de mis sueños
y la voz que antes cantaba hoy aguarda
escondida tras acordes de guitarra

y es que se me antoja querer
buscar la tonada perfecta que me lleve
al rincón del destino roto
al pabellón donde enterré la lozanía

absurdas intenciones demagogas
convulsionando mis poca lucidez
ensartando entre mis cejas estos versos
anteponiendo a la razón, la estupidez

y se me antoja escribir esto
hundirme en el silencio sin perdón
y es que se me antoja un deshielo
o tal vez un espejismo con sabor

en silencio

En silencio gravita el tiempo
en mis ojos y tus besos
en silencio andando lento
cantando suave, cargando versos

y duelen los senderos
engañan los espejos
palpita la llovizna
aquí, en mi habitación

en silencio escapé
huí de los platos rotos
no por cobardía
sino por admiración

y el cielo se hace ancho
lejos del bullicio de su pelo
y el fuego se hace escarcha
a mil besos de su sabia

en silencio continúa mi voz
y mis dedos entrecortados
tartamudean una sonrísa
que entriztece esta mañana

los acordes suenan huecos
arden por la noche en silencio
las noticias hoy me invitan
a mirar el calendario fijamente

en silencio, solo en silencio
se fugará de mi voz el regocijo
de morder el pacto sin firma
de vestir pálida felicidad

corazón compungido
rostro enardecido
ansiedad disimulada
ojos llenos de agua

en silencio marco distancia
esta vida que hoy es paralela
será en silencio, siempre en silencio
un grano de pasión en el bolsillo