aquel café

y de repente tus ojos me entregaban su brillo
tu piel clara contrastaba con la tarde amarillenta
los vellos de tus brazos advertían las luces del lugar
y con calma y atención te sentaste a escuchar

pareciera que desperté justo en ese momento
porque el camino que nos condujo a aquel lugar
había quedado atrás hacía algunas eternidades
hacía algunos sueños, hacía algunas personas

tu sonrísa develaba el buen humor del momento
las bromas salpicaban el café frente a nosotros
y entre mis manos morían los cigarros nerviosos
ansiosos por el movimiento de tus labios al hablar

la sinopsis de una vida fué nuestro centro de mesa
las historias tomaban color dilantando tus pupilas
y tú asentías, sonreías, imaginabas y entendías
mientras yo me paseaba por el largo de tu pelo

de pronto se hizo noche y el reloj marcó el rumbo
tus años y los mios abrazaron se tildaron de amigos
tu cuerpo realmente estaba frente a mí, conmigo
se nos hizo tarde, era hora de despedirse

no lo esperaba, aunque lo había soñado mil veces
ahora no sé si estarás en el mismo lugar,
dispuesta a encenderle una vela a lo incierto
o si volveré a las mismas sillas, ahora vacías.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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