Contrariedad

un fuego arde dentro de mi pecho
un silencio tan vasto como el azul de sus ojos
como el claro de su piel y el castaño de su pelo
el silencio domina aquel beso que implosiona en mi boca

queda tanto por andar en el horizonte de sus senos
en la dicha que brota de su encanto
en los cuentos que nacían en lo largo de su cuello
queda tanta agonía en el elixir de su aliento

más mis ojos se cierran esclavos de mi razón
se juntan mis manos evitando coincidir,
doy la espalda, pero llevo a rastras mi corazón
y mis pies lamentan que les obligue a proseguir

hay un frio cauterizándo la nueva madrugada
se agita desnudo el recuerdo de un marzo febril
de una gota de bien sobre la resequedad de mi cabeza
el agua también duele, y el sol, y el canto de los pájaros

el antifaz de la tranquilidad está humedo ya
las dudas me despeinan la incipiente ideología
creo que nunca fué divertido el trabajo de olvidar
creo que nunca debí abandonar aquel lugar

hay un silencio que emana de mi pecho
un susurro en cuclillas que tirita por volver
hay razones que no siempre uno puede exponer
una luz que se acomoda en las dudas de mi ser

y ya no tengo más clamores de buscar una ocación
ya no pido, ya no lloro, mas me sobra vocación
hoy me inclino levemento sobre el borde de su nombre
y sonrío inconforme, pues la deuda de este amor no se pagó

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