Visita

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuí ahí, a tu trinchera fecunda y sonriente
a tus esquinas y pliegues de privacidad
a enredarme en tu pétrea sonrísa sempiterna
fuí ahí, buscandole problemas a mi serenidad
a colgarme de un pasado demasiado lejano
a colarme como agua sobre tu espacio.

Y te encontré, cómodamente felíz
retreaída del mal que te causaron mis besos
te vi enseñoreandote de la vida
disfrutando cada letra de tu nombre
acomodando los antojos sin reparo
derrochando las bonazas de tu corazón

vengo de vos, de hurgar tus días de acuarela
de nadar en el pacto que sellaste en luna llena
vengo de envidiar la paz que te contempla
de anidar en el calor aquel que te baña
vengo de ser la irrelevante mirada distraída
y de arder por dentro aún bajo la lluvia

Bien! querida, suerte y buenaventura
dicha en tus días de plenitud merecida
ojalá el canto de la noche arrulle tu luz
que la sombra de tal árbol proteja tu mirada
Yo aquí, seguiré con este oficio de poeta
tergiversando oraciones, redactando encrucijadas.

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