Besos Bisiestos

 

 

 

 

 

 

 

 

Repartí en tu tiempo mis cenizas
y emulé tus trastornos voluntarios
esos que te traían a mi encuentro
aún cuando mis besos eran amargos
y se endulzaban poco a poco de pecados.

Divertí tus senos invadiendo tu escote,
torturando levemente tu mirar
erizando tu mirada sin reproches
que colgaba del techo sin parpadear,
matizando los bordes de tu espalda
purgando con mis manos tu temblar.

Pero se cortaba tu respiración
cuando tu conciencia despertaba
y entre tus manos tenías mi piel
imaginando que tu nombre se perdía
en lo ancho que ese día faltaba recorrer.

Entonces tu rostro acalorado
trataba de escaparse del placer
argumentando no es correcto
que te viertas en mis brazos
por razones de moral y proceder.

Pero la culpa es tan corta
como nuestra propia historia
y te meces sin complejos sobre mí
y ahora tomas tú la iniciativa
de arrancarnos la ropa y olvidar
esas caricias desteñidas
que usamos algunos años atras.

Es el tiempo requerido por mis ansias
es el tuyo que sazona tu esperar,
es un hueco en la parodia de la vida
que nos deja seducirnos y encontrar
ese sudor que lubrica las ideas
y se burla del pretexto ya sin sal.

Son los días que recuerdo de tu cuerpo
son los besos que sin darme me los das
porque solo vienen cada mucho tiempo,
en espacios cortos y lugares sin claridad.

Pero aguardo en silencio por lo incierto
porque el secreto de lo perfecto
es que llega cuanto tiene que llegar.

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