Marzo agridulce

Y salgo acalorado, remuevo el polvo del continente que un día me vio naufragar a velero roto, vestido con tercos harapos y blandiendo estigmas que desestimaban los colores de la primavera. Preparo el manifiesto que le procede a los aciertos que vistieron de gala mis últimos años, tributo la semilla que brindó su fruto fresco y premió la valentía de lanzarse al vacío a ojos cerrados y con la única convicción de querer hacerlo, aun cuando el sol parecía ocultarse tras aquel horizonte accidentado que se despintaba al ritmo de mis desaciertos.

Pero se cierne sobre mi cabeza una brisa en discordia, una melodía bizarra que desvirtúa los esbozos de sonrisa que tanto preparé. Asoman las vívidas imágenes galopando despavoridas, arremetiendo contra mi distracción. Y el polvo me hace estornudar, y mis dedos firman su paso en aquella trémula historia que el silencio había enterrado y el tiempo fermentaba en mi sien.

Sacudo mis pensamientos, empotro el mes de marzo y dispongo de la determinación que heredo cada mañana, cuando el sol tilita sobre mi almohada y la luna es una alborada que acompañó mi taciturna madrugada. Reinvento mis manos y convengo obedecer la clara voz que nunca pude escuchar, pero que redacta mis latidos desde que los colores se pintaron a mis ojos y la luz se acomodó en el vientre que me contuvo.

Los trazos de la incertidumbre se ciñen en mi frente, la melancolía de un tal vez me recuerda el dictamen que firmé una noche que fui dueño del mundo y sus conocimientos, aquella tarde que fui invencible y emprendí el viaje que acabó antes de comenzar. Ese párrafo, el más incauto y lleno de contrariedades que tanto me obligué a vivir, no fue más que la excusa que nació rota de argumento y frágil como la mentira innecesaria.

Pero nunca tantos males juntos me trajeron tanta felicidad. Adornada de nombres de recito a diario, de rostros que emulan la perfección. De simplicidades que me hacen desbordar, y de los meses como marzo donde celebro el triunfo de mi desacato a las reglas del orden y la vocación.