Tu sexo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahí donde conspiro en mi contra,

en el horizonte curvilíneo de tu espalda,

en las infinitas hebras de tu pelo,

en cortejo de tu mirada sobre el hombro.

 

Derrapo en las maniobras febriles

Desarmando mi lengua en tus poros

Descendiendo al ardor de tu vientre

Bordando anzuelos en mordiscos

 

Es ahí, en tus piernas y sus once y diez

En la sublime tempestad de los sudores

Ahí donde se evaporan los gemidos

En la lluvia de espasmos y jadeos

 

Es tu sexo el lienzo de mi trastorno

Amalgama de placer y vocación

Es tu cuerpo la doctrina del capricho

Las notas que adormecen mi padecer

 

Hoy te escribo con silbidos distraídos

Con la terca necedad de embelesar

Lo que entraño como dócil arrebato

Lo que entregas en tus fechas al azar

 

Y la noche se convierte en la coartada

En las lunas que se juntan sin parar

En los años que se vierten como espuma

Es ahí donde se esgrime nuestro andar.